
Por lo general, nuestro miedo a la muerte es impropio y poco realista. Puesto que no queremos morir, ignoramos el tema, lo negamos o nos obsesionamos de forma morbosa y pensamos que la vida no tiene sentido. Sin embargo, no podemos evitar nuestra muerte y, por lo tanto, no sirve de nada que le tengamos miedo. Entonces, ¿qué clase de miedo resulta útil?.
Un miedo apropiado a la muerte sería el miedo a morir sin estar preparados, puesto que está basado en un peligro real que podemos evitar. Este miedo realista nos animará a prepararnos para una muerte apacible y a aprovechar al máximo nuestra preciosa vida humana en lugar de desperdiciarla. De este modo, practicaremos la disciplina moral, purificaremos nuestro karma negativo y acumularemos tantos méritos como podamos.
Cuando subimos a un coche, nos ponemos el cinturón de seguridad por miedo al daño que nos puedan causar los demás conductores, puesto que impide que nos golpeemos contra el parabrisas. Aunque no podemos controlar a los demás conductores, sí podemos tomar medidas para evitar lesiones en caso de accidente.
Del mismo modo, no podemos evitar la muerte, pero podemos prepararnos para ella.
Morir lleno de arrepentimiento no es tan extraño. Para evitar un final a nuestra vida tan triste, debemos recordar en todo momento que antes o después vamos a morir. Contemplar nuestra propia muerte nos animará a llenar la vida de significado y a generar el refugio interno de las realizaciones espirituales. De lo contrario, no podremos protegernos de los sufrimientos de la muerte y de lo que nos espera después.
Además, cuando alguien cercano a nosotros, como un familiar o un amigo, se esté muriendo, no sabremos cómo ayudarlo y nos sentiremos impotentes. Prepararnos para la muerte es una acción muy beneficiosa tanto para nosotros mismos como para los demás.
En realidad, este mundo no es nuestro hogar. Somos viajeros que sólo estamos de paso. Vinimos de nuestra vida anterior y dentro de un tiempo viajaremos a nuestra próxima vida. Llegamos a este mundo con las manos vacías y también nos iremos solos.
Motivados por estas mentes virtuosas, realizaremos buenas acciones y crearemos las causas para ser FELICES.