
La decepción mutila, El rechazo mata...
Esa mirada atravesó su vacío corazón de sentimientos amargos, heló sus obscuros ojos y de turbias aguas consiguió ennegrecerlos. Descubrió que sus sospechas no se alejaban para nada de una realidad que hasta ese mismo momento había decidido negar.
Se sintió aliviada(o) a pesar de que enormes dagas atravesaron su dolor para intensificarlo. Ya estaba acostumbrada(o) a esas horas llenas de incertidumbre en las que solía dedicarse a matar sus palabras en silencios rotos...
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