De pie llorando, porque ante el rio de la muerte lloras
Abandonadamente, heridamente
Lloras llorando, con los ojos llenos de lágrimas de lágrimas, de lágrimas.
Si pudiera de noche, perdidamente solo...
acumular olvido y sombra y humo
Sobre ferrocarriles y vapores, con un embudo negro
Mordiendo las cenizas
Lo haría por el árbol en que creces, por los nidos de aguas doradas
Que reúnes, y por la enredadera que te cubre los huesos
Comunicándote el secreto de la noche.
Ciudades con olor a cebolla mojada, esperan que tu pases cantando roncamente,
y silenciosos barcos te persiguen
y golondrinas verdes hacen nido en tu pelo
y además caracoles y semanas, mástiles enrollados y cerezas.
Definitivamente circulan cuando asoman
tu pálida cabeza de quince ojos y tu boca de sangre sumergida!.